Solo una cuarta parte de los estadounidenses dice haber sido beneficiada por sus políticas
A seis meses del arranque de su segundo mandato, el presidente Donald Trump enfrenta una percepción predominantemente negativa de sus políticas entre los ciudadanos estadounidenses. Solo una cuarta parte de los adultos afirma haber visto beneficios tangibles, mientras que cerca del 50% considera que las decisiones del mandatario han causado más daño que bien. La nueva encuesta del Centro de Investigación de Asuntos Públicos de AP-NORC pinta un panorama sombrío para el líder republicano, con evaluaciones por debajo del 50% en todos los temas clave: economía, inmigración, atención médica, gasto público y conflictos internacionales.
Un impacto limitado… o nulo
Aunque Trump firmó su ambicioso proyecto de ley presupuestario —el más amplio de su gestión—, pocos ciudadanos perciben una mejora concreta en su vida diaria. Las voces críticas provienen no solo del ala demócrata o independiente, sino incluso de su propia base. Votantes republicanos admiten que no han observado cambios sustanciales.
Landon Lindemer, un gerente de logística de 29 años que ha votado por Trump en tres ocasiones, expresó dudas sobre los efectos reales del nuevo presupuesto: “No estoy convencido de que realmente vaya a ayudar”.
Políticas costosas, efectos inciertos
Los datos confirman esa percepción. El paquete presupuestal firmado por Trump contempla recortes a Medicaid que afectarían a más de 11.8 millones de personas y, al mismo tiempo, añade 3.3 billones de dólares a la deuda nacional, según estimaciones de la Oficina de Presupuesto del Congreso. Mientras tanto, la inflación se elevó a su punto más alto desde febrero, impulsada en parte por los aranceles impuestos por la Casa Blanca, que han encarecido alimentos, ropa, muebles y electrodomésticos.
En paralelo, conflictos como los de Israel y Ucrania siguen sin resolución, debilitando el discurso presidencial sobre control y paz internacional.
Desaprobación generalizada
La encuesta revela que menos del 50% aprueba el manejo de Trump en cada uno de los temas evaluados. En marzo, el mandatario todavía gozaba de un 49% de respaldo en inmigración. Para julio, ese número cayó al 43%. En materia de gasto gubernamental, el respaldo se redujo del 46% al 40%.
Incluso en el área económica -una tradicional fortaleza republicana- Trump mantiene apenas un 40% de aprobación. Timothy Dwyer, un joven independiente de Tennessee, fue tajante: “Nos ha convertido en un inodoro y absolutamente nos ha hecho el hazmerreír del mundo”.
¿Capaz, pero desconectado?
Una mayoría del electorado reconoce que Trump “es capaz de lograr cosas” (60%) y lo describen como un “buen negociador” (50%), aunque esto no se traduce en confianza empática. El 56% dice que el presidente no entiende los problemas que enfrentan personas como ellos, y solo la mitad de los republicanos consideran que él conecta verdaderamente con sus necesidades.
Bailey Neill, un abogado de Texas, va más allá: “Estoy aterrorizado. El Proyecto 2025, del que Trump intenta distanciarse, es una amenaza real. No ha cambiado mi vida… salvo por la ansiedad general que siento cada día”.
Trump frente al espejo electoral
Con un índice de aprobación de apenas el 40%, Trump se mantiene por debajo del desempeño de sus antecesores demócratas en puntos similares de sus mandatos. En su momento, Joe Biden y Barack Obama contaban con cerca del 50% de respaldo popular. Si bien Trump conserva una base leal, sus políticas no han generado el impacto que prometía entre los trabajadores de clase media, los jubilados o las comunidades más afectadas por la inflación.
A medida que se acercan las elecciones de noviembre, los votantes comienzan a exigir más que retórica: buscan resultados palpables en sus bolsillos, en la estabilidad global y en la protección de los programas sociales. En un país donde la polarización política es la norma, la falta de avances tangibles puede ser el mayor obstáculo para un tercer mandato consecutivo del magnate.


