Tras el acuerdo México-EU del 4 de febrero, Economía busca replicar el esquema de consultas y llegar a un arreglo multilateral.
La Secretaría de Economía, encabezada por Marcelo Ebrard, anunció que México iniciará en las próximas semanas un diálogo con Canadá, Japón y la Unión Europea para construir un plan de acción sobre minerales críticos, con un diseño similar al acuerdo ya firmado con Estados Unidos. El objetivo: que México se inserte en el nuevo reordenamiento internacional de cadenas de suministro vinculadas a transición energética, electromovilidad y tecnologías avanzadas.
Ebrard explicó que el concepto de “minerales críticos” no es universal: depende de qué minerales carece cada país, cuáles importa y si existen riesgos de abasto o distorsiones en sus fuentes de suministro. Por ello, la lista de minerales críticos para México puede diferir de la de Estados Unidos, Canadá, la UE o Japón.
En el caso del acuerdo con Washington, el plan -anunciado públicamente el 4 de febrero de 2026- fija un periodo de 60 días para realizar consultas e intercambiar información, con miras a delinear políticas comerciales coordinadas. Entre los componentes del esquema están: identificar minerales críticos de interés mutuo, explorar pisos de precio ajustados en frontera para importaciones y evaluar cómo incorporar esos mecanismos en un acuerdo plurilateral vinculante.
Ebrard adelantó que una delegación canadiense “muy importante” llegará a México el 16 de febrero, fecha clave para abrir la conversación con Ottawa, a la que seguirán contactos con Japón y la Unión Europea. El mensaje político es directo: México busca estar “en la mesa” donde se definan reglas y alineamientos de suministro.
El telón de fondo es la revisión del T-MEC prevista para julio de 2026, así como la competencia global por capacidad de procesamiento y refinación de minerales, dominada en buena medida por China, según han señalado reportes internacionales.
Claves del movimiento
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Qué cambia: México pasa de un acuerdo bilateral con EU a una ruta para un acuerdo multilateral.
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Qué se negocia: reglas y coordinación comercial (incluidos pisos de precio), además de alineamientos para reducir vulnerabilidades de suministro.
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Qué sigue: rondas de diálogo en los próximos 60 días; primera parada, Canadá (16 de febrero).


