El empleo formal refleja la estabilidad real de la economía mexicana: Manuel Herrejón

Más de 22.5 millones de trabajadores están registrados actualmente ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el nivel más alto del que se tenga registro. La cifra, más allá de su dimensión estadística, se ha convertido en uno de los indicadores más claros del funcionamiento de la economía mexicana.

Para el analista financiero Manuel Herrejón Suárez, el comportamiento del empleo formal permite observar, cómo se traduce la actividad económica en estabilidad laboral para millones de personas.

Las economías suelen narrarse a partir de indicadores de alto impacto, como el crecimiento del producto interno bruto (PIB), la inflación o los movimientos de las tasas de interés, que dominan los análisis financieros y las decisiones de política económica. Sin embargo, Manuel Herrejón advierte que, en la práctica, el mercado laboral ofrece una lectura más directa de lo que ocurre en la estructura productiva de un país.

El empleo formal, registrado ante el IMSS, representa el segmento del mercado laboral que cuenta con acceso a seguridad social, estabilidad contractual y protección laboral. Por ello, su evolución suele ser observada por analistas y autoridades como una señal concreta de la capacidad de las empresas para sostener o ampliar su actividad.

“Cuando una empresa decide contratar formalmente, está tomando una decisión económica de largo plazo. Implica inversión, confianza en la demanda y expectativas de continuidad en la operación”, explica Herrejón Suárez.

Desde esa perspectiva, el empleo formal funciona como un indicador que conecta las variables macroeconómicas con la realidad cotidiana de los hogares.

El comportamiento del empleo formal de acuerdo con el analista, también refleja la dinámica del sector productivo. Cada registro laboral implica la participación de una empresa dentro de la economía formal, así como la generación de ingresos estables para los trabajadores. Y es que, la afiliación al IMSS suele responder a la evolución de factores como la inversión, el consumo interno y el dinamismo de sectores industriales y de servicios.

Para Manuel Herrejón, el crecimiento sostenido del empleo formal en los últimos años muestra que, aun en un contexto económico internacional complejo, la economía mexicana ha logrado preservar una base laboral relativamente estable.

“No es un indicador espectacular ni genera titulares todos los días, pero el empleo formal es una de las pruebas más claras de que una economía está funcionando”, señala.

A pesar del tamaño alcanzado por el empleo formal, el mercado laboral mexicano aun mantiene un alto porcentaje de informalidad. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), más de la mitad de la población ocupada en el país trabaja en condiciones informales, es decir, fuera de los sistemas de seguridad social y sin acceso a prestaciones laborales.

Esta dualidad implica que el empleo formal representa el núcleo más estable del mercado laboral, pero no la totalidad del mismo. Para Manuel Herrejón, entender esa coexistencia es clave para interpretar correctamente las cifras laborales.

“México tiene una economía formal integrada a los sistemas productivos modernos y, al mismo tiempo, una economía informal muy amplia que funciona bajo otras reglas. Esa dualidad explica muchas de las aparentes contradicciones del mercado laboral”, explica.

Derivado de lo anterior, el comportamiento del empleo formal adquiere mayor relevancia al observar el ritmo actual de la economía mexicana. Diversos organismos internacionales han señalado que el crecimiento económico del país se mantiene en niveles moderados, influido por factores como la desaceleración del comercio global, los ajustes monetarios recientes y la incertidumbre en algunos sectores de inversión.

En ese escenario, la estabilidad del empleo formal funciona como un indicador que ayuda a dimensionar el impacto real de esas variables. Para Herrejón Suárez, la fortaleza del mercado laboral formal sugiere que el aparato productivo mantiene capacidad de absorción de trabajadores, incluso cuando el crecimiento económico no muestra tasas aceleradas.

“Las economías pueden mostrar indicadores macroeconómicos favorables sin que la mayoría de las personas lo perciba. El empleo formal, en cambio, es el punto donde la economía se vuelve tangible”, señala.

A diferencia de otros indicadores económicos que operan a nivel agregado, el empleo formal tiene un impacto directo en la vida diaria de los hogares. Un contrato laboral formal implica acceso a seguridad social, ingreso regular y mayor estabilidad financiera para las familias. Por esa razón, su evolución suele interpretarse como uno de los indicadores más cercanos al bienestar económico.

Desde la perspectiva de Herrejón, el comportamiento del empleo formal resume, en buena medida, el estado real de la economía.

“Las economías pueden explicarse con cifras macroeconómicas complejas, pero al final se sostienen en algo mucho más simple: la capacidad de generar trabajo estable”, concluye.

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