El Fondo Monetario Internacional (FMI) revisó positivamente sus perspectivas económicas para México, previendo un crecimiento del 0.2% del PIB en 2025, frente al escenario de recesión proyectado en abril.
Para 2026, el pronóstico se mantiene en 1.4%. En el caso de América Latina y el Caribe, el crecimiento esperado también fue corregido al alza, situándose en 2.2%, lo que representa un incremento de 0.2 puntos porcentuales respecto al reporte anterior.
Estos ajustes reflejan una mejora en el entorno económico global. El organismo con sede en Washington elevó su proyección del PIB mundial de 2.8% a 3% para 2025. Entre los factores que explican este cambio se encuentra la moderación parcial de las políticas arancelarias de Estados Unidos, que recientemente suspendió la aplicación de cuotas más elevadas a varios de sus socios comerciales, tras una fase de incremento significativo de tarifas. Esto ha contribuido a una menor tasa arancelaria efectiva, que ahora se ubica en 17.3%, frente al 24.4% estimado en abril.
Pierre-Olivier Gourinchas, director del Departamento de Estudios del FMI, advirtió sin embargo que, a pesar de estas señales positivas, el escenario global sigue siendo inestable debido a la incertidumbre comercial con EE. UU., las tensiones geopolíticas y la posibilidad de disrupciones en las cadenas globales de suministro, lo que podría presionar al alza los precios de materias primas y frenar el crecimiento.
¿Desaceleración a la vista?
El informe también destaca una mejora en las condiciones financieras internacionales, impulsada por un dólar más débil y políticas fiscales expansivas en algunas economías clave. Aunque el comercio global mostró dinamismo en el primer trimestre, los indicadores más recientes sugieren una desaceleración en el segundo.
El FMI subraya que una agenda comercial más clara, basada en acuerdos predecibles y no discriminatorios, podría reducir la incertidumbre, favorecer la inversión y estimular la actividad empresarial. Además, recomienda a los gobiernos implementar reformas estructurales en sectores como el laboral, educativo y de competencia para reforzar el crecimiento económico y la creación de empleo.
Finalmente, el organismo insta a fortalecer la estabilidad financiera mediante políticas prudenciales sólidas y a preservar la independencia de los bancos centrales, tanto en el marco legal como en la práctica, como una forma de contrarrestar el clima de ambigüedad y volatilidad que aún domina el panorama global.


