El gobierno proyecta 5.6 billones de pesos a 2030; para 2026 estima 1.6 billones, con ejecución pública y coinversión privada.
La presidenta Claudia Sheinbaum presentó el Plan de Inversión en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar 2026–2030, un portafolio que busca acelerar obra pública y detonar proyectos con esquemas mixtos (Estado + iniciativa privada), sin ceder el control gubernamental en las sociedades conjuntas. La apuesta es clara: usar infraestructura como palanca de crecimiento, logística y servicios, con una narrativa de bienestar y competitividad.
Los números clave
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Monto total 2026–2030: 5.6 billones de pesos (público y mixto).
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Solo 2026: 1.6 billones, de los cuales ~900 mil mdp serían públicos y ~722 mil mdp privados/mixtos.
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Hacienda planteó que la inversión pública en 2026 se refuerza hasta rondar 2% del PIB con recursos adicionales.
¿En qué se va a concentrar?
El plan se divide en ocho sectores: energía, trenes, carreteras, puertos, salud, agua, educación y aeropuertos.
En la distribución presentada en medios, energía concentra alrededor de 54% del paquete, seguida de trenes (16%) y carreteras (14%), con participaciones menores para puertos, salud y agua.
Qué significa para empresas y estados
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Más pipeline de obra: una cartera amplia de proyectos (se habló de más de 1,500), lo que abre licitaciones, subcontratación y cadenas de suministro.
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Infraestructura “habilitadora” del nearshoring: energía + movilidad + logística, para bajar costos y tiempos en corredores industriales.
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Ejecución y seguimiento: se plantea coordinación desde Hacienda y un esquema de gobernanza para empujar proyectos y evitar rezagos.


