Tener agua segura no es solo abrir una llave. Para millones de niñas y niños en México, es poder crecer sanos, ir a la escuela en condiciones dignas y aprender sin enfermarse. Ese es el enfoque de Agua, Saneamiento e Higiene (WASH), una condición básica para garantizar derechos, salud y bienestar.
El contraste es brutal. América Latina y el Caribe concentra 30% del agua dulce renovable del planeta, pero 28 millones de personas no tienen fuentes mejoradas de agua segura y 83 millones carecen de saneamiento adecuado. La afectación es desproporcionada en infancia y adolescencia.
El mundo no va a tiempo. Para cumplir el ODS 6 —agua y saneamiento para todos en 2030—, el ritmo global debería acelerarse 14 veces en agua y 7 veces en saneamiento, advierte World Vision. Cada año perdido cuesta vidas y aprendizaje.
«Cuando una escuela tiene agua, una niña puede lavarse las manos, prevenir enfermedades y aprender en un entorno digno. WASH impacta directo en salud y desarrollo comunitario», explica Abraham García, director de Estrategia e Innovación de World Vision México.
No es menor: servicios WASH adecuados podrían prevenir enfermedades y salvar hasta 1.4 millones de vidas al año en el mundo. Las enfermedades diarreicas por falta de agua segura son causa directa de desnutrición y una de las principales causas de muerte en menores de 5 años.
En México el problema no es solo disponibilidad, es acceso seguro, continuo y de calidad. Aunque la cobertura formal supera 85%, hay brechas profundas en el sur y periferias urbanas.
El país ocupa el lugar 24 de estrés hídrico mundial y 4.3 millones de niñas, niños y adolescentes no tienen agua segura. Guerrero, Chiapas y Oaxaca concentran la mayor brecha y el mayor rezago estructural.
«El reto hídrico en México no es cuánta agua tenemos, sino quién puede acceder a ella de forma segura, sostenible y continua», subraya García.
La apuesta no empieza de cero. De 2013 a 2025, World Vision México logró que 520,478 personas accedieran a agua segura, 36,296 a saneamiento digno y 68,567 adoptaran mejores prácticas e instalaciones de higiene en sus comunidades.
En 2026 el foco está en escuelas. Siete planteles que no tenían acceso regular incorporaron Sistemas de Cosecha de Agua de Lluvia, que permiten lavado de manos y operación de sanitarios, reduciendo enfermedades y mejorando condiciones de aprendizaje. Es una solución de bajo costo y alto impacto donde la infraestructura pública aún no llega.
Hacia 2030, la meta es clara: impactar a 277,500 personas más. Para ello, la organización convoca a sumar esfuerzos de sociedad civil, iniciativa privada, gobiernos y comunidades. No es solo un tema de tuberías, es de equidad, salud pública y futuro. Sin agua segura en casa y escuela, no hay educación plena ni desarrollo posible para la niñez.




