Por Enrique U. Alcázar Córdova, presidente de Alcázar & Compañía
Uno de los temas que más ha dado de qué hablar durante este Mundial de futbol es, precisamente, la protección, defensa y explotación de los derechos de propiedad intelectual, desde las marcas de la FIFA, reconocidas como marcas famosas por parte del IMPI, pasando por los derechos de transmisión de los partidos; considerando derechos de autor vinculados a contenidos, marcas con o sin licencias, patrocinadores oficiales e incluso temas de regulación y reformas a la propia ley que tienen que ver con ambush marketing.
Todos ellos están obteniendo beneficios y ventajas económicas, lucrando y explotando sus derechos intangibles gracias a la propiedad intelectual, mientras muchos empresarios no dimensionan su impacto ni capitalizan su propio patrimonio.
El Pato Merlín, que ha sido un fenómeno viral dentro de este Mundial, ya invitado a La Mañanera con la Jefa del Ejecutivo o al estadio por parte de TV Azteca, de inmediato fue tema de explotación. Muchas marcas han utilizado su imagen sin que exista ninguna colaboración oficial, mientras que el IMPI informa que ha recibido ya varias solicitudes de marca relacionadas con el ave. Incluso la autoridad ha puesto fin a la discusión, manifestando que “es un hecho público y notorio que el Pato Merlín es una mascota de la familia de Carla Ivett Gómez, a quien le pertenece la marca”.
Las marcas, los derechos de autor y la tecnología han sido un tema fundamental para el correcto devenir y explotación de los derechos derivados de esta justa deportiva, lo cual, evidentemente, trae consecuencias. Por un lado, el impacto dentro del comercio, los servicios y el turismo; por el otro, destaca la protección que los empresarios hacen sobre estos activos. Aquí es donde vale la pena preguntarnos: ¿tenemos protegido a nuestro Pato Merlín?, ¿tenemos, acaso, una protección adecuada sobre nuestras marcas, nuestra creatividad, nuestra inventiva y nuestros derechos de autor?, ¿estamos perfectamente protegidos?

Porque, por un lado, estamos obligados a respetar los derechos de terceros, y estos terceros están capitalizando, obteniendo beneficios económicos y lucrando, con todo derecho, precisamente con sus derechos de propiedad intelectual, que como tal son parte de su patrimonio. Sin embargo, el sector comercio, servicios y turismo se limita muchas veces a pagar licencias o se arriesga al no hacerlo y, de alguna manera, no atendemos, cuidamos, protegemos ni validamos nuestros propios derechos ni nuestra propia creatividad.
Todos los que tenemos un negocio tenemos una o más marcas, eslóganes; algunos tenemos personajes y, seguramente, muchos tenemos creaciones. ¡Hay que protegerlas! Este es el momento de preguntarnos si ya tenemos a nuestro «Pato Merlín» protegido, con la capacidad y el derecho para explotarlo y desarrollarlo comercialmente.
Si tú no crees en tus marcas, en tu creatividad y en tu inventiva, ¿por qué esperar que alguien más lo haga? Es momento de construir, reforzar y potencializar tu imagen y tu negocio, y una correcta protección es por supuesto el primer paso.
Si es original, innovador o distintivo, es tuyo y debes protegerlo. ¿Tienes dudas? Acércate a Alcázar & Compañía; nosotros te decimos cómo, te cuidamos y te acompañamos paso a paso para que capitalices tus activos intangibles y tus marcas, que son tu patrimonio. Te esperamos a través de http://www.alcazar.com.mx o en el correo electrónico consultas@alcazar.com.mx




