México y Europa: el turno de los negocios familiares

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La modernización del Acuerdo Global entre México y la Unión Europea no debe leerse solo como una noticia de comercio exterior. Debe entenderse como una oportunidad estratégica para que los negocios familiares mexicanos den un paso más hacia el mundo.

Después de años de negociación, la conclusión del proceso de modernización del acuerdo abre una nueva etapa en la relación entre México y Europa. Para nuestro país significa diversificar mercados, ampliar rutas comerciales, atraer inversión, fortalecer sectores productivos y reducir la dependencia de un solo destino económico.

Pero, sobre todo, significa una posibilidad concreta para que las micro, pequeñas y medianas empresas, muchas de ellas familiares, puedan integrarse a nuevos mercados con productos, servicios, talento, identidad y valor agregado.

Hoy el mundo vive una reorganización profunda. No estamos frente al fin de la globalización, sino ante una nueva forma de globalizar. Las cadenas de valor dejaron de buscar solamente el menor costo; ahora buscan resiliencia, confianza, seguridad logística, cercanía, cumplimiento normativo y certeza jurídica.

En ese nuevo mapa, México tiene una posición privilegiada. Somos un país con tratados comerciales, capacidad productiva, ubicación estratégica, experiencia exportadora y una identidad cultural reconocida en el mundo. Podemos ser puente entre regiones, cadenas productivas y mercados. Podemos ser un país conector.

La Unión Europea representa un mercado de más de 450 millones de consumidores con alto poder adquisitivo. Es una región que valora la calidad, la sostenibilidad, el origen, la trazabilidad, la innovación y la autenticidad. Para México, esto significa oportunidades en agroalimentos, turismo, servicios especializados, logística, comercio digital, economía creativa, productos regionales, artesanías, experiencias turísticas y marcas con historia.

Para la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo, y para la Asamblea Nacional de Empresas y Negocios Familiares, este acuerdo debe convertirse en una agenda de acción. No basta con celebrar la firma. Hay que traducirla en beneficios reales para quienes todos los días levantan la cortina, generan empleo, atienden a sus comunidades y sostienen la economía local.

La gran pregunta es clara: ¿este acuerdo será aprovechado solamente por las grandes empresas o lograremos que también llegue al hotel familiar, al restaurante regional, a la agencia de viajes, al comercio local, al productor agroalimentario, al artesano, al operador turístico y al negocio familiar que quiere crecer más allá de su municipio?

Ese es el verdadero reto.

Un tratado comercial no transforma por sí solo. Transforma cuando se convierte en capacitación, certificaciones, financiamiento, digitalización, promoción, simplificación de trámites, seguridad logística, acompañamiento empresarial y acceso real a mercados.

México no puede competir solamente por costos. Debe competir por confianza. Debe competir por certidumbre, Estado de derecho, infraestructura, capital humano, innovación y calidad. En el nuevo comercio global, estar cerca ya no es suficiente; hay que ser confiables, ágiles y competitivos.

Europa no solo compra productos. Compra historias, origen, experiencia, cultura, sostenibilidad y autenticidad. Y México tiene todo eso. Lo tienen nuestras regiones, nuestras cocinas, nuestros destinos, nuestros comercios, nuestras empresas familiares y nuestros emprendedores.

Por eso, la modernización del acuerdo con la Unión Europea debe verse como una puerta, pero también como una responsabilidad. La puerta se abre; ahora toca preparar a miles de negocios familiares para cruzarla.

El futuro de México no se construye únicamente en las grandes cadenas internacionales. También se construye en la economía de mostrador, en los negocios familiares, en las empresas que nacieron de una idea, de un oficio, de una cocina, de una tienda, de un taller o de una familia que decidió emprender.

El acuerdo con Europa puede ser una plataforma histórica para internacionalizar esa fuerza. Que los negocios familiares mexicanos no sean espectadores del nuevo comercio global, sino protagonistas.

Porque cuando un negocio familiar cruza fronteras, no solo exporta un producto: lleva consigo el trabajo, la identidad y el orgullo de México.

Octavio De la Torre de Stéffano
Octavio De la Torre de Stéffano
Presidente de CONCANACO SERVYTUR México y Asamblea Nacional de Empresas y Negocios Familiares.

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