La inversión fija bruta cayó 1.08% en enero, rompiendo tres meses de avances y acumulando 17 caídas anuales consecutivas; el desplome en maquinaria y equipo nacional, superior al 11%, evidencia una debilidad estructural que compromete la capacidad productiva del país.
La inversión fija bruta en México registró una contracción mensual de 1.08% en enero de 2025, según cifras ajustadas por estacionalidad, lo que puso fin a tres meses consecutivos de crecimiento. El retroceso se explica principalmente por la caída en maquinaria y equipo (-1.08%), que acumula cuatro meses de descensos, con un desplome más marcado en el componente nacional (-1.59%) frente al importado (-0.17%). En el rubro de construcción, la contracción fue de 0.82% mensual, con la residencial cayendo 2.18% y la no residencial 0.65%.
A tasa anual, la inversión fija bruta mostró una caída de 2.18%, hilando 17 meses consecutivos de retrocesos, el periodo más prolongado de bajas desde el ciclo de noviembre de 2018 a febrero de 2021. El deterioro es más evidente en la inversión en maquinaria y equipo, que se desplomó 8.02% anual, con una caída de 11.14% en el componente nacional y 5.19% en el importado, la mayor contracción para un mes de enero desde 2009. En contraste, la construcción avanzó 3.82% anual, impulsada por la vivienda residencial (+7.94%), mientras que la no residencial apenas logró mantenerse en terreno neutral (0.00%).
Por sector, la inversión privada mostró una contracción de 4.52%, mientras que la pública creció 3.77% anual, destacando el avance de la construcción pública (+6.90%). Sin embargo, la maquinaria y equipo privado se hundió 10.83%, confirmando la debilidad del aparato productivo nacional y la necesidad de políticas que fortalezcan la inversión productiva para sostener el crecimiento económico de largo plazo.
El panorama refleja un contraste marcado entre el impulso de la obra pública y la fragilidad de la inversión privada, lo que plantea un reto para la política económica: generar condiciones de confianza y certidumbre que incentiven al sector empresarial a reinvertir en capacidad instalada, innovación y modernización, factores clave para revertir la tendencia negativa y asegurar un crecimiento sostenido.




