El consumo privado se contrajo 1.55% en enero, revirtiendo el crecimiento de diciembre y reflejando un freno en la demanda interna; los bienes importados cayeron 6.85%, mientras el consumo nacional retrocedió 0.66%.
El Indicador Mensual de Consumo Privado en el Mercado Interior registró en enero de 2026 una caída de 1.55% mensual, la más pronunciada desde diciembre de 2024 (-1.59%), según datos del INEGI. La contracción revierte el avance de 1.17% observado en diciembre de 2025, y evidencia un inicio de año marcado por menor dinamismo en la demanda interna.
El descenso se explica principalmente por el consumo de bienes importados, que disminuyó 6.85% mensual tras el fuerte repunte del mes previo. En contraste, el consumo de bienes y servicios nacionales mostró una baja más moderada de 0.66%, con retrocesos tanto en bienes (-0.93%) como en servicios (-0.49%).
A tasa anual, el consumo privado aún mantiene un crecimiento de 2.66%, impulsado por el consumo de bienes importados (+12.17%), mientras el consumo nacional apenas avanzó 0.43%, reflejando debilidad en bienes nacionales (-0.04%) y un crecimiento moderado en servicios (+0.77%).
El comportamiento del indicador sugiere una desaceleración en el gasto de los hogares, afectada por la pérdida de impulso en el ingreso disponible y la normalización del consumo tras el cierre de año. Analistas advierten que, si la tendencia persiste, podría limitar el crecimiento económico del primer trimestre y presionar la recuperación del mercado interno.
La caída del consumo privado se suma al retroceso de la inversión fija bruta observado en el mismo periodo, configurando un arranque de año con señales de enfriamiento económico. Este doble ajuste —menor inversión y menor consumo— plantea un desafío para la política económica, que deberá equilibrar estímulos al gasto con medidas de estabilidad fiscal para evitar un deterioro mayor en la actividad productiva.




