El estudio de DiDi y The CIU muestra avances en acceso digital, pero también evidencia brechas de género y desigualdades regionales que cuestionan si la inclusión depende de la tecnología o de un modelo de negocio.
La promesa de inclusión financiera en México se está trasladando del banco al celular. Según el estudio “Súper Apps: El Nuevo Motor de Inclusión Financiera en México”, más de 19.5 millones de personas ya utilizan servicios financieros digitales, impulsados por plataformas como DiDi.
El informe celebra que 55% de quienes conocen estos servicios los usan activamente, y que la confianza digital ha sido determinante: 86% de los usuarios percibe mejoras en su economía personal. Sin embargo, detrás de las cifras aparecen matices que abren el debate.
Las brechas persisten. Solo 36% de las mujeres mexicanas tiene acceso a crédito, frente a 44% de los hombres. Aunque DiDi reporta que 46% de sus usuarios de crédito son mujeres, la desigualdad estructural sigue presente. También hay diferencias regionales: mientras en el norte el acceso financiero alcanza 84%, en el sur apenas llega a 67%.
La frecuencia de uso refleja la dependencia digital: una sucursal bancaria se visita menos de una vez al mes, mientras que la Súper App de DiDi se abre más de 20 veces al mes. Para algunos, esto representa inclusión; para otros, una nueva forma de dependencia tecnológica que concentra poder en manos de corporaciones digitales.
El estudio confirma que los servicios financieros integrados en plataformas de movilidad y consumo ya alcanzan escala: más de 20 millones de créditos otorgados, 2 millones de usuarios de DiDi Card y 40 millones de transacciones en DiDi Pay.
La discusión de fondo es si esta expansión digital realmente democratiza el acceso o si convierte la inclusión financiera en un modelo de negocio que depende de la confianza en una sola aplicación. El reto será garantizar que la tecnología acompañe la equidad y no la sustituya.




