El gobierno estatal impulsa una planta industrial para transformar el sargazo en biogás y fertilizantes, con inversión de 2 mil millones de pesos. Mientras autoridades hablan de innovación, ciudadanos cuestionan si se trata de solución ambiental o negocio disfrazado.
El Caribe mexicano enfrenta cada año la llegada masiva de sargazo, fenómeno que afecta playas, ecosistemas y turismo. Ante ello, Quintana Roo ha anunciado la construcción de una planta industrial que transformará esta macroalga en energía limpia y productos derivados, con una inversión estimada de 2 mil millones de pesos.
El proyecto, denominado Centro Integral de Economía Circular (CISEC), se ubicará en Cancún y busca procesar tanto sargazo como lodos residuales para generar biogás, fertilizantes orgánicos y créditos de carbono. Según la Secretaría de Ecología y Medio Ambiente (SEMA), la obra podría iniciar en septiembre de este año, tras concluir estudios de factibilidad económica, ingeniería y ambientales.
“Esperamos que alrededor de septiembre ya podamos iniciar con la obra, una vez concluidas todas las actualizaciones necesarias”, declaró Óscar Rébora, titular de SEMA, quien destacó que la planta piloto ha mostrado resultados positivos y que ahora se trabaja con un grupo empresarial para escalar la iniciativa.
La estrategia se complementa con la adquisición de cuatro embarcaciones sargaceras por parte de la Secretaría de Marina, destinadas a operar en aguas poco profundas para reducir el recale en playas. Sin embargo, durante Semana Santa se reportaron afectaciones en 134 playas del Caribe mexicano, lo que evidencia la magnitud del reto.
Mientras las autoridades presentan el proyecto como una solución innovadora, las reacciones ciudadanas reflejan un debate abierto. “El sargazo va a continuar llegando y ahora no se tratará de evitar que llegue, pues ya hay un aliciente económico. No se resuelve el problema y se está disfrazando su industrialización como solución”, opinó un residente en redes sociales.
Otros comentarios fueron más críticos: “Ese es un problema secundario, no va a resolver el problema… puro negocio”, señaló otro usuario. En contraste, voces locales expresaron confianza en que la academia y los especialistas encontrarán respuestas más integrales: “Creo firmemente que nuestros universitarios y colegiados hallarán una solución, solo es cuestión de tiempo”.




